Ignacio Asencio 07-Mayo-2011.
No cabe duda de que nos encontramos en una época donde existe una crisis de valores morales y el deterioro de nuestra cultura cada día es más evidente, vivimos en una sociedad que prefiere: la vanidad, los vicios y los centros de bebidas como entretenimiento, por otro lado, tenemos la prostitución, la delincuencia y ahora para colmo con su nueva modalidad en el país “el sicariato” y otros males que nos afectan y que al parecer no podemos combatir.
Parece ser que “todo está perdido” en nuestro país, sin embargo, una de las causas por la cual se producen todos estos problemas sociales es “la indiferencia”, cuando no asumimos nuestras responsabilidades como ciudadanos y se la dejamos al tiempo y al espacio los resultados son desastrosos y todos nosotros lo sabemos, pero no hacemos nada.
¿Alguna vez te has hecho las siguientes preguntas?---¿Cual es mi rol como padre o madre?, ¿Cumplo mis deberes como ciudadano/a?, ¿Soy buen padre o madre?, ¿Hago mi mayor esfuerzo como ciudadano/a y como padre o madre?, a lo mejor te la has hecho y no quieres responderte honestamente, con esto solo quiero que sepamos que en una época como la que estamos viviendo estamos obligados a cerrarle el camino a la indiferencia o será demasiado tarde.
Si no queremos que nuestros hijos e hijas tengan un futuro incierto y que sean los delincuentes y prostitutas del mañana tenemos algunas tareas por cumplir:
Debemos volver a las organizaciones populares: Las asociaciones de padres y amigos de la escuela, las juntas de vecinos, los clubes, los grupos juveniles y las iglesias... que son las instituciones que le garantizan un sano desarrollo a nuestros hijos e hijas. Pero esta vez no hacerlo para buscar beneficios particulares, mas bien debemos hacerlo por un bien común y pensando en la sociedad y en nuestros hijos e hijas los cuales se merecen que luchemos por brindarles un mejor futuro.
No debemos ser indiferentes con los problemas que ocurren en nuestra comunidad y en nuestras escuelas que son el segundo hogar de nuestros hijos e hijas.
Debemos siempre predicar con el ejemplo, no podemos exigirles a nuestros hijos e hijas lo que nosotros mismos no cumplimos.
Por último, no crean que lo que han leído aquí son solo palabras motivadoras ¡NO!, más bien estoy expresando inquietudes realmente preocupantes y estoy seguro que si no hacemos algo pronto tal vez sea demasiado tarde.
Padre, Madre, Ciudadanos ¡Luchemos para construir un mejor país!
